El panorama para un consultor

Considero que una de las virtudes mas importantes que debe tener un consultor es la capacidad de abstraerse de situaciones inmediatas y poder elevarse hacia alturas mayores donde pueda ver el panorama más claro.

En mi experiencia, esta es una labor que implica conocer a fondo sobre el negocio, sector y más aun las intenciones de sus propietarios, pues es allí donde muchas veces la falta de claridad impide lograr una meta realmente alineada.

Si la posición desde los 10,000 pies no está alineada, poco se puede esperar que un equipo directivo lo este, y es allí donde las mejores intenciones de la consultoría fallan, pues falta algo que no cuadra.

Esta posición muchas veces es algo que es complejo de entender, pues a  10,000 pies, hay motivaciones sobre las que no se habla en voz alta o que sencillamente esta ocultas en alguna parte del inconsciente. Me refiero a el ¿Por qué? ¿Para que? del negocio.

Es más que obvio que todo ser humano le gusta el confort material, y ser propietario llega a brindarlo muchas veces, pero hay algo que no logra hacer y es un sentido de propósito de vida.

He encontrado muchos casos, y fue el mío por muchos años, sin que lo detectara fácilmente, de que el hecho de estar a los 10,000 pies y ser el líder de una empresa no me llenaba de propósito y se sentía mas como una carga o prisión.

Y de ahí salen las preguntas incomodas, que pocos quieren responder, pues los cuestionamientos son muy profundos.

  • ¿Por qué existe esta empresa?
  • ¿Para que existe?
  • ¿Qué va pasar con ella si no estoy?
  • ¿Realmente en qué posición quisiera estar yo?

Estas preguntas por sencillas que parezcan no se pueden contestar de una manera fría y mecánica, deben ser contestadas con una introspección honesta.

No contestarlas puede ser mas cómodo, y aceptar un estatus quo muchas veces es más fácil, pero igual quedará un vacío.

La realidad de las empresas familiares

El hecho de que se habla tanto de que las empresas se acaban con el pasar de las generaciones propietarias, en principio se ve como una tragedia o como una gestión negativa de los sucesores frente a las generaciones iniciales. Este mito se ha popularizado mucho y existe toda una industria creada para generar modelos de gestión y acuerdos protocolarios de convivencia.

Pero desde mi punto de vista, la realidad es otra. No se puede suponer que de las generaciones siguientes tengan el mismo propósito que tuvieron las iniciales. No se puede esperar que un propósito de vida se herede de un antepasado. El que funda y crea una empresa, imprime en ella su sello y propósito de vida, casi que se funde con su creación. El que hereda se convierte en un cuidador de dicha creación y se beneficia materialmente de ella, pero lo que es difícil de encontrar es que ese propósito se herede, pues de alguna manera también niega la posibilidad de un destino labrado a pulso que pudo haber traído un propósito real.

Así que, entender esta posición de los 10,000 pies, es la que en muchos casos permite ver un panorama mas claro para la organización, y esto implica subir varios peldaños, dejar de lado las cortesías y encontrar que es lo que hay que alinear a los 10,000 pies para que los niveles inferiores se puedan alinear.

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